domingo, 5 de junio de 2011

Ramesses - Possessed by the rise of Magik (2011)


Ritual Prods 2011

Si algo me gusta de Ramesses es su capacidad de hacer lo que les sale de las mismísimas gónadas sin importarles para nada las reseñas. Probablemente estén demasiado ocupados dándole duro al bong mientras escuchan los temas de Cream con mayor carga psicodélica una y otra vez. Y eso, cuando hay talento de por medio, creo que es el mejor enfoque que puede dar un grupo a su trabajo. Sí, joder, lo han vuelto a hacer. Las sombras de los tanques de ‘We will lead you to glorious times’ siguen siendo muy alargadas y a día de hoy aún dudo que puedan superar un tema del calibre de “Witchampton”, pero lo cierto es que con este ‘Possessed by the Rise of Magik’ me han vuelto a sorprender de manera gratísima, y es que puedo decir sin ningún temor a equivocarme que éste es su mejor material desde ‘The tomb’ por lo menos. Uno de esos discos que entran solos ya sea por la portada (desprendiendo actitud a raudales, un auténtico “que os den por culo” a los diseños bonitos para adornar la habitación) o principalmente por el sonido, una nueva vuelta de tuerca en cuanto a cavernosidad, una producción que desagradará a muchos pero que personalmente me parece inmejorable para ellos, profundos y aplastantes como nunca y con unas texturas de guitarra que apestan un poco a fosa común y otro poco a formol en ciertos tramos, así como la ya clásica batería con paellera integrada de Mark que le da a todo un toque mucho más orgánico aun partiendo de un sonido bastante tosco que les va como anillo al dedo. Por lo que hace a los temas, me aventuraría a decir que han sabido mezclar con enorme maestría la contundencia de sus anteriores ediciones (“Plague beak”), esos mórbidos arpegios cargados de plomo y azufre que tardan meses en abandonar el subconsciente (la colosal “Sol nocivo” que algunos ya tuvimos el placer de oír anteriormente en directo), con su particular oda al ritual, más que presente en ese mantra llamado “Duel” o en esa especie de recitaciones de “Towers of silence”, por poner un par de ejemplos. Más que destacable es el protagonismo especial que ha acabado cobrando la voz limpia de Adam, con esos crípticos ecos y susurros pesadillescos infinitos que hielan la sangre.

En resumen, un disco seguramente menos pegadizo que sus anteriores ediciones, con unas estructuras cada vez más influenciadas por a saber qué especie de rituales lisérgicos que tendrán lugar en su local de ensayo y un sentimiento constante de estar adentrándose en una especie de túnel sin final ni rendija alguna donde filtrarse atisbo de luz. Sí que es verdad que las comparaciones son odiosas y Ramesses nunca han tenido nada que ver con Electric Wizard, pero con pegar un rápido vistazo a las últimas dos ediciones de los magos y contemplando la discografía entera de estos 3 sujetos queda claro de dónde sale la chapa, para mí un componente sin el cual unos se han deshinchado y otros han aprovechado para acabar elevándose al estatus de culto en una escena de bandas cada vez menos imaginativas e impersonales donde ellos ya son líderes y no seguidores. Por mi parte brindaré porque la pesadilla siga durando por mucho tiempo.

Ricard

lunes, 23 de mayo de 2011

Paradise Lost - Lost Paradise (1990)



Peaceville 1990

En la portada una enigmática especie de robot en pose ciertamente comprometedora para los sectores políticamente correctos que boicotean conciertos, ¿runas? que un servidor no alcanza a identificar, y en la contraportada cinco mozalbetes que poco o nada imaginaban que, tras unas cuantas brillantes demos que ya atestiguaban su brillantez compositiva, su primera referencia con la por entonces ya reputada Peaceville les lograría catapultar al Olimpo del doom (o “death metal lento” según a quién le pregunten), siendo este ‘Lost paradise’ el embrión de un sonido muy personal. Y es que, partiendo ya de la grandeza de los riffs más lapidarios de los legendarios Autopsy, su principal referencia musical según las reseñas de la época, una producción tosca, monolítica y asfixiante, una de las más desgarradoras voces por parte del “esmirriao de la camiseta de Confessor” y unos solos de cariz bastante épico por parte del “hombre de las uñas sin fin”, sus esfuerzos germinarían en uno de los discos cumbre de la sacrosanta trilogía doom/death del sello también británico. Sin más, transitemos el “paraíso perdido” de una vez por todas:

Una misteriosa intro que no augura nada bueno empalma con un riff que personalmente siempre me ha recordado a los más inspirados momentos de Candlemass, con éste nos presenta sir Holmes con un espeluznante alarido gutural “Deadly inner sense”, tema de riffs machacones death metal y caídas al abismo a medio tiempo que pasarían a ser la fórmula explotada a lo largo del disco, con una agonía crepitante y unas letras ciertamente inspiradas que casan a la perfección con ese sentimiento de oscuridad y perdición que con semejante maestría nos legaron: “a tortuous embrace embedded in their minds / as hands from above grasp / emptiness they find (…) this place of doom, a sacred shrine / eternal punishment for all time”. Le sigue “Paradise Lost”, con un arranque siniestro de cojones a partir del enfermizo tapping de Mackintosh y un riff arrastradizo demoledor rompecuellos, coros de ultratumba y una guitarra solista espeluznante que culmina en un solo desquiciado que perfectamente podría haber encajado en el posterior ‘Mental funeral’. “Our saviour” siempre me ha parecido el tema más death metal del disco, ya desde el principio suena más visceral que cualquier otro corte del LP y con unos ritmos y armónicos marcados que nada tienen que envidiar a otros familiarizados con el lodazal como Morgoth u Obituary. A medida que el tema se funde con las campanadas iniciales de la sublime “Rotting misery” hay tiempo para preguntarse también uno mismo dónde está su Dios, inmerso en una vorágine de “masiva neurosis e inminente condenación”. Y así es, la contundencia hecha tema, envuelta en un manto de oscuridad impenetrable y depresión, “morbid existence of these poor souls / now must die to exist no more”. Ese parón únicamente perturbado por una guitarra que suena desoladora como nunca e inmediatamente después una sucesión de gritos de desesperación que deberían helar la sangre a cualquiera con un mínimo de empatía hace de éste el tema más perfecto de la discografía de PL. Que sea un tipo realmente vago es motivo más que suficiente para que no rectifique lo dicho incluso ante una maravilla del calibre de “Frozen illusion”, nuevamente destacable por otra línea de guitarra punzante como pocas y un encabronadísimo Nick que berreará el título con un desprecio cuanto menos remarcable. Le sigue mi favorita, “Breeding fear”, donde la voz femenina de Key Field será protagonista de un modo mucho más remarcable para un servidor que cualquier otro grupo de los que explotaban la fórmula “bella-bestia” (orco enfadado y putilla de corsé), notando prácticamente como se nos abre de venas en conjunción con un riff realmente sórdido que supieron aprovechar posteriormente como nunca en una versión alternativa recogida en su ‘In dub’. Finalmente se cierra el disco con una instrumental poco menos que épica, solemne, majestuosa y cualquier otro epíteto mortuorio que se le pueda ocurrir a uno. Otra auténtica oda a la losa es lo que encontramos en “Internal Torment II”, tema perteneciente a un recopilatorio de Peaceville que acabó formando parte de la edición en CD de este debut que nos ocupa, y es que no sería descabellado decir que es lo más angustioso que jamás hayan grabado, donde además se entremezcla un sentimiento de odio y venganza que consigue hacer hervir las arterias: “in my afterlife I’ll rise again / destroy all the ones who laughed, kill them all…!!!”.

Que Paradise Lost nunca repetirían su fórmula aquí expuesta no es ningún secreto. Le seguiría ‘Gothic’, una obra maestra de la desesperación fría como el aliento de la amiga de la guadaña, así como su ‘Shades of God’, probablemente la mayor rendición a Sabbath que jamás hayan firmado, un disco especial como pocos caracterizado por un Holmes ya algo deshinchado que personalmente me sigue pareciendo increíble. ‘Icon’ y ‘Draconian Times’ serían ya sus dos últimas grandes obras antes de la etapa “Depeche Lost” de la que poco sé y poco me interesa. Dos ó tres últimos discos bastante potables harían algo así como de “paradise regained”. Pero, como se suele decir, eso ya es otra historia, y ya puede volver Nick al peinado de cenicero que no habrá Cristo bendito capaz de borrar de su historial esos primeros discos que hicieron de estos “chavales” la leyenda que son ahora para muchos. Me incluyo, por supuesto.

Ricard

martes, 18 de enero de 2011

Perla Doom Stoner Fest



La Doom & Stoner Community estamos hermanados con el templo rockero de Barcelona, La Perla Rock'n Roll BAR, así que hemos decidido celebrar nuestro tercer y octavo aniversario respectivamente, montando un festi en la Rocksound de Barcelona.

Será el Sábado 19 de Febrero a partir de las 21h y los encargados de hacer mover al personal serán "Fungus" que vienen desde Madrid, "Liquid Machine" que se reunen exclusivamente para este bolo, los grasientos "Tort" y los stoners "Howler Toad". Podéis escuchar las bandas pinchando encima del nombre.

Estáis todos invitados

chiNO

domingo, 16 de enero de 2011

Mejores discos del 2010

Como ya es tradición en nuestro foro, a principios de año hacemos las votaciones para elegir los mejores discos del año que dejamos. La última vez se votaron nacionales e internacionales juntos, y la cosa no acabó de convencer a muchos foreros, así que este año lo hemos hecho en dos categorias. Electric Wizard con su "Blak Masses" es claro ganador en internacional, y lucha muy igualada para decidir el nacional que al final se llevan los barceloneses Warchetype y su "Ancestral Cult of Divinity". Agradecer desde aquí a todos los que han votado y especialmente a Polvaredo, que ha sido el que ha llevado todo el curro.

Aquí os dejamos el resultado de los votos:

INTERNACIONAL

1-Electric Wizard - Black Masses

2-Ramesses - Take the Curse

3-Ghost - Opus Eponymous

______________

4-Hooded Menace - Never Cross The Dead

5-Immolation - Majesty and Decay

6-Acid Witch - Stoned

7-The Sword - Warp Rides

8-Cough - Ritual Abuse

9-Samsara Blues Experiment - Long Distance Trip

10- Dopefight - Buds


NACIONAL


1-Warchetype - Ancestral Cult of Divinity


2-Horn of Rhino - Weight of Coronation



3-The Soulbraker Company - Itaca


______________

4-Lords of Bukkake - Desorden y Rencor

5-Cuzo - Otros Mundos

6-Dishammer - Under the Sign of the D-Beat Mark

7-Memest - Lucky Dead Man

8-Toundra - II

9-Domo - Domo

10-Körgull the Exterminator - War of the Voivodes


chiNO


domingo, 12 de diciembre de 2010

Woven Hand + Seven Seas Duet

Barcelona, La[2] 10/12/10
"Instruments with teeth"

Los que pululábamos alrededor de La 2 poco podíamos imaginar que aquel hombre gordinflón con camiseta de Green Day fuera nada menos que Loukas Metaxas, el escogido por David Eugene como telonero en su gira europea. Después de esperar un rato ante un escenario atiborrado de instrumentos de lo más raros, salió el griego acompañado por otro señor de pelo largo, lo que lo convertía en Seven Seas Duet, un formato diferente a lo anunciado. Loukas aclaró divertido "No soy el Sevilla", pues el parecido era más que evidente, y presentó ante una sala medio vacía su propuesta, un compendio de música tradicional de distintos países con un nexo común: el mar como telón de fondo. Loukas al cargo de la percusión y 'el otro', que no fue debidamente presentado (y al que me podría referir como el Serrat helénico), dedicado a los instrumentos de cuerda, empezaron su repertorio folkie, más oscuro que festivo a pesar de los apuntes de Loukas refiriéndose al estado etílico de los que habitualmente performan su música. Sólo un tema pudieron tocar sin problemas, pues durante la segunda canción 'el Serrat' se vio con problemas con el micrófono (tuvo que salir el mismísimo DEE a echar una mano). Hicieron un intento de continuar, pero por alguna razón decidieron abortar el concierto y, sin mediar palabra, se levantaron y recogieron sus instrumentos ante la atónita mirada del público. Pasado un buen rato con el escenario vacío nos quedó claro que no tenían intención de volver, cosa que nos dejó bastante intrigados.

Mientras nos preguntábamos si los griegos saldrían o no, la sala se iba llenando de un público variopinto, algo normal tratándose de una propuesta tan inclasificable como la de Wovenhand. Y es que la música de los de Denver trasciende las etiquetas y apela a un público de lo más diverso, siendo capaz de reunir a viejos rockeros con jovenzuelos atraídos por los tintes góticos que riegan sus canciones. En esta ocasión venían para presentar su último disco "The Threshing Floor", que en un principio no fue muy aplaudido por sus fans. Su anterior disco, "Ten Stones", ya fue recibido con escepticismo, pues sus temas contundentes y eléctricos resultaban un cambio considerable respecto a sus trabajos anteriores. "The Threshing Floor" era la vuelta al lado más folk, introduciendo cierto toque tribal y sonidos que remiten en ocasiones al este de Europa (tal vez por eso la elección de los teloneros). El poco entusiasmo general despertado por el disco se notaba en el recelo de algunos, aunque aquél que se pone delante de Wovenhand sabe perfectamente que en directo hacen magia con sus temas, transformándolas siempre en algo distinto a lo grabado en estudio, ofreciendo un resultado inesperado.

Tras una espera que a los fans nos resultó eterna aparecieron con la discreción de la que suelen hacer gala, ocupando sus posiciones sin dirigirse al público. Notamos la ausencia del otro guitarrista, y la presencia de un nuevo miembro tras lo que se intuía como un teclado (tapado con telas coloridas) y un arsenal de instrumentos variados. Prescindiendo de presentaciones, el bajo atronador de Pascal dio las primeras notas de "Heart and Soul", una sorprendente versión de Joy Division bastante fiel a la original, aunque menos cavernosa y más visceral que la de los de Manchester. El homenaje a Curtis y cía dio paso al repertorio propio de la banda, encabezado por "Sinking Hands", tema que abre el último disco. En la parte posterior del escenario, en las sombras y tapado por el teclista pudimos ver a un chaval, mezcla entre David Eugene y Nick Royale, que iba cantando los temas mientras repasaba las letras en un montón de papeles arrugados. Este pseudokaraoke nos remitía a lo leído anteriormente sobre la condición en la que se encontraba la voz de David en otras ciudades, y nos hacía temer lo peor, aunque pasados unos temas una se preguntaba si realmente era necesario, ya que DEE parecía totalmente recuperado. Entre cánticos chamánicos y casi fantasmales y ojos en blanco, siguieron la fantástica "Threshing Floor", "A Holy Measure", "Raise Her Hands", con ramalazos indios, y la típicamente wovenhandiana "His Rest", que sonaron algo más enérgicas que en disco. En este punto dejaron aparcado el último disco y dieron marcha atrás, recuperando "Kingdom of Ice", y para ello contaron con el apoyo de Loukas a la percusión. Parece que "Ten Stones" queda relegado a este tema, ya que no sonó ningún otro corte del disco. Continuaron con la grandiosa "Speaking Hands", un clásico ya en su repertorio (y una favorita personal), en la que la guitarra de David Eugene sustituye al piano que la introduce en el disco, dándole un toque mucho más rockero y desértico. Del mismo "Consider the Birds" rescataron "Tin Finger", cuya ejecución, intercalando momentos atronadores en un tema originalmente calmado, resulta algo más irregular. Por fin recuperaron la esperadísima "Your Russia", de su primer disco a veces injustamente olvidado. Transformó la canción a su antojo, convirtiéndola en un torbellino frenético de ruido, parando y volviendo a arrancar, saltándose fragmentos del tema original para condensarlo en unos enérgicos estribillos que martillearon el cerebro de la concurrencia. Se fue la banda y reaparecieron los Seven Seas Duet para acompañar a David interpretando "Whistling Girl", una gran sorpresa ya que no aparecía en el setlist. Dejándonos con la piel por el suelo, abandonaron el escenario apareciendo poco después tanto la banda como los griegos, para deleitarnos con "Winter Shaker". La densidad sonora que alcanzaron (con la ayuda del dúo folkie) saturaba en ocasiones, pero no impidió que nos viéramos arrastrados por sus cánticos y sus Hallelujah.

A muchos les parecerá sobreactuación, y puede que en ocasiones abuse de sus tics, pero sin duda no se le puede negar autenticidad a David Eugene. Cualquier otra persona haciendo el mismo número resultaría risible, mientras que el reverendo consigue infundir respeto entre el público, prueba de ello es el silencio que suele reinar durante sus interludios espasmódicos, próximos a la posesión. Habiéndolos visto en varias ocasiones, puede que no fuera su mejor concierto, pero aún así consiguieron desplegar una muestra de energía y buen hacer que deja en bragas a otras propuestas supuestamente más duras y que los sitúa sin duda alguna en uno de los mejores conciertos de este año.

Aïda
(fotos The Desert)

jueves, 11 de noviembre de 2010

Moho - Chotacabra (2008)


Para hablar del buen hacer de Moho no hacen falta muchas excusas. Allá por 2008 nos brindaron con este magnífico Chotacabra, heredero del sonido de sus anteriores trabajos, dando una vuelta de tuerca a su original propuesta. Así que mientras no haya material nuevo, siempre viene bien recordar este ya clásico disco.

En este tercer LP del trío sludgero más internacional del Estado (varias giras europeas, incluyendo su aparición en el cartel del Hellfest francés de 2007...) nos ofrecen introducirnos en su piscina de arenas movedizas y fango particular, para ser golpeados por ese sonido tan directo y grave que les caracteriza. Batería aplastante, bajo distorsionado, guitarra que va del acorde al acople en una eternidad y gruñidos del abismo. Canciones como Demacronch, Gargantor o la instrumental San Mamés dan buena cuenta de ello. Las líneas de bajo y guitarra más stoneras nos plantan delante de la aberrante criatura Chotacabra, canción que da título al redondo. Terror ultramarino, como su nombre indica, sería la perfecta banda sonora de una película de terror de serie B con monstruos hechos de goma. Oscura y densa. Torpedo nos da a entender que el ritmo va a acelerarse... pero error, seguimos con más golpes de sonido lentos y pesados. Con Anciago es inevitable no sentir que el barro ya nos llega al cuello y como vamos a ser engullidos por una canción larga, angustiosa y brutal. Como un agotamiento. Como colofón, nos encontramos con Garage Champion, el tema más rockero, mover el cuello siempre es una buena forma de terminar un disco.

En definitiva, genial trabajo, grabado en directo, con poca edición y mucha improvisación, consiguiendo un sonido que sólo ellos saben sacar, con un satanismo esperpéntico en canciones sin letra, rodeado de graves y porrazos a la batería.

Jorgenius

viernes, 8 de octubre de 2010

The Atomic Bitchwax - s/t (1999)


Abrochense los cinturones y preparense para un viaje cósmico a bordo del "The Atomic Bitchwax", pilotado por los comandantes Chris Kosnik y Ed Mundell, con destino al infinito. Es un viaje sin retorno, ya que la nube de THC y la paranoia triposa en la que nos veremos envueltos no nos dejará volver. Este trayecto no lo haremos solos, pues la psicodelia setentera estará presente en los once pepinazos que componen este álbum debut de la banda de New Jersey.
Difícil destacar un tema sobre otro, ya que todo el trabajo roza el excelente, además todos los cortes se van juntando entre si para que el viaje no decaiga. El momento estelar para servidor, es el de "Crazed Fandango", enganchándo con el tema más macarra del disco, "Hope You Die", y seguido de "Ain't Nobody Gonna Hang Me In My Home", pero si me decís que el vuestro es "Kiss The Sun" junto al tema más lento de todo el trabajo "Gettin' Old" me lo creo, igual que me creeria si los grandiosos Chuch of Misery, me dijeran que este álbum es el que más les ha influenciado a la hora de componer los suyos.
Voz minimalista en todo el disco. El Señor Kosnik la mete en los momentos justos dejando todo el protagonismo a unos riffazos que envidiaría el mismísimo Iommi, en su epoca más drogata. Cambios de ritmo vertijinosos y constantes en cada tema que coquetean con el stoner en el punto justo para que este trabajo sirva para bailarlo, para follar o para disfrutarlo fumándote un buen troncho de White Widow, como está siendo mi caso mientras escribo estas lineas, de ahí que me flipe tanto (espero que lo entendáis). Quizás sea uno de los discos más apropiados para escuchar morado, y con esto lo digo todo, aunque luego no os sorprendáis si después de escuchar "The Formula"os encontráis gritando a pleno pulmón ¡Viva los 70's! ¡Viva los proyectos paralelos de Monster Magnet! ¡Viva el cultivo de interior! y ¡Viva Rosendo, coño!.

chiNO