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domingo, 5 de junio de 2011

Ramesses - Possessed by the rise of Magik (2011)


Ritual Prods 2011

Si algo me gusta de Ramesses es su capacidad de hacer lo que les sale de las mismísimas gónadas sin importarles para nada las reseñas. Probablemente estén demasiado ocupados dándole duro al bong mientras escuchan los temas de Cream con mayor carga psicodélica una y otra vez. Y eso, cuando hay talento de por medio, creo que es el mejor enfoque que puede dar un grupo a su trabajo. Sí, joder, lo han vuelto a hacer. Las sombras de los tanques de ‘We will lead you to glorious times’ siguen siendo muy alargadas y a día de hoy aún dudo que puedan superar un tema del calibre de “Witchampton”, pero lo cierto es que con este ‘Possessed by the Rise of Magik’ me han vuelto a sorprender de manera gratísima, y es que puedo decir sin ningún temor a equivocarme que éste es su mejor material desde ‘The tomb’ por lo menos. Uno de esos discos que entran solos ya sea por la portada (desprendiendo actitud a raudales, un auténtico “que os den por culo” a los diseños bonitos para adornar la habitación) o principalmente por el sonido, una nueva vuelta de tuerca en cuanto a cavernosidad, una producción que desagradará a muchos pero que personalmente me parece inmejorable para ellos, profundos y aplastantes como nunca y con unas texturas de guitarra que apestan un poco a fosa común y otro poco a formol en ciertos tramos, así como la ya clásica batería con paellera integrada de Mark que le da a todo un toque mucho más orgánico aun partiendo de un sonido bastante tosco que les va como anillo al dedo. Por lo que hace a los temas, me aventuraría a decir que han sabido mezclar con enorme maestría la contundencia de sus anteriores ediciones (“Plague beak”), esos mórbidos arpegios cargados de plomo y azufre que tardan meses en abandonar el subconsciente (la colosal “Sol nocivo” que algunos ya tuvimos el placer de oír anteriormente en directo), con su particular oda al ritual, más que presente en ese mantra llamado “Duel” o en esa especie de recitaciones de “Towers of silence”, por poner un par de ejemplos. Más que destacable es el protagonismo especial que ha acabado cobrando la voz limpia de Adam, con esos crípticos ecos y susurros pesadillescos infinitos que hielan la sangre.

En resumen, un disco seguramente menos pegadizo que sus anteriores ediciones, con unas estructuras cada vez más influenciadas por a saber qué especie de rituales lisérgicos que tendrán lugar en su local de ensayo y un sentimiento constante de estar adentrándose en una especie de túnel sin final ni rendija alguna donde filtrarse atisbo de luz. Sí que es verdad que las comparaciones son odiosas y Ramesses nunca han tenido nada que ver con Electric Wizard, pero con pegar un rápido vistazo a las últimas dos ediciones de los magos y contemplando la discografía entera de estos 3 sujetos queda claro de dónde sale la chapa, para mí un componente sin el cual unos se han deshinchado y otros han aprovechado para acabar elevándose al estatus de culto en una escena de bandas cada vez menos imaginativas e impersonales donde ellos ya son líderes y no seguidores. Por mi parte brindaré porque la pesadilla siga durando por mucho tiempo.

Ricard

lunes, 23 de mayo de 2011

Paradise Lost - Lost Paradise (1990)



Peaceville 1990

En la portada una enigmática especie de robot en pose ciertamente comprometedora para los sectores políticamente correctos que boicotean conciertos, ¿runas? que un servidor no alcanza a identificar, y en la contraportada cinco mozalbetes que poco o nada imaginaban que, tras unas cuantas brillantes demos que ya atestiguaban su brillantez compositiva, su primera referencia con la por entonces ya reputada Peaceville les lograría catapultar al Olimpo del doom (o “death metal lento” según a quién le pregunten), siendo este ‘Lost paradise’ el embrión de un sonido muy personal. Y es que, partiendo ya de la grandeza de los riffs más lapidarios de los legendarios Autopsy, su principal referencia musical según las reseñas de la época, una producción tosca, monolítica y asfixiante, una de las más desgarradoras voces por parte del “esmirriao de la camiseta de Confessor” y unos solos de cariz bastante épico por parte del “hombre de las uñas sin fin”, sus esfuerzos germinarían en uno de los discos cumbre de la sacrosanta trilogía doom/death del sello también británico. Sin más, transitemos el “paraíso perdido” de una vez por todas:

Una misteriosa intro que no augura nada bueno empalma con un riff que personalmente siempre me ha recordado a los más inspirados momentos de Candlemass, con éste nos presenta sir Holmes con un espeluznante alarido gutural “Deadly inner sense”, tema de riffs machacones death metal y caídas al abismo a medio tiempo que pasarían a ser la fórmula explotada a lo largo del disco, con una agonía crepitante y unas letras ciertamente inspiradas que casan a la perfección con ese sentimiento de oscuridad y perdición que con semejante maestría nos legaron: “a tortuous embrace embedded in their minds / as hands from above grasp / emptiness they find (…) this place of doom, a sacred shrine / eternal punishment for all time”. Le sigue “Paradise Lost”, con un arranque siniestro de cojones a partir del enfermizo tapping de Mackintosh y un riff arrastradizo demoledor rompecuellos, coros de ultratumba y una guitarra solista espeluznante que culmina en un solo desquiciado que perfectamente podría haber encajado en el posterior ‘Mental funeral’. “Our saviour” siempre me ha parecido el tema más death metal del disco, ya desde el principio suena más visceral que cualquier otro corte del LP y con unos ritmos y armónicos marcados que nada tienen que envidiar a otros familiarizados con el lodazal como Morgoth u Obituary. A medida que el tema se funde con las campanadas iniciales de la sublime “Rotting misery” hay tiempo para preguntarse también uno mismo dónde está su Dios, inmerso en una vorágine de “masiva neurosis e inminente condenación”. Y así es, la contundencia hecha tema, envuelta en un manto de oscuridad impenetrable y depresión, “morbid existence of these poor souls / now must die to exist no more”. Ese parón únicamente perturbado por una guitarra que suena desoladora como nunca e inmediatamente después una sucesión de gritos de desesperación que deberían helar la sangre a cualquiera con un mínimo de empatía hace de éste el tema más perfecto de la discografía de PL. Que sea un tipo realmente vago es motivo más que suficiente para que no rectifique lo dicho incluso ante una maravilla del calibre de “Frozen illusion”, nuevamente destacable por otra línea de guitarra punzante como pocas y un encabronadísimo Nick que berreará el título con un desprecio cuanto menos remarcable. Le sigue mi favorita, “Breeding fear”, donde la voz femenina de Key Field será protagonista de un modo mucho más remarcable para un servidor que cualquier otro grupo de los que explotaban la fórmula “bella-bestia” (orco enfadado y putilla de corsé), notando prácticamente como se nos abre de venas en conjunción con un riff realmente sórdido que supieron aprovechar posteriormente como nunca en una versión alternativa recogida en su ‘In dub’. Finalmente se cierra el disco con una instrumental poco menos que épica, solemne, majestuosa y cualquier otro epíteto mortuorio que se le pueda ocurrir a uno. Otra auténtica oda a la losa es lo que encontramos en “Internal Torment II”, tema perteneciente a un recopilatorio de Peaceville que acabó formando parte de la edición en CD de este debut que nos ocupa, y es que no sería descabellado decir que es lo más angustioso que jamás hayan grabado, donde además se entremezcla un sentimiento de odio y venganza que consigue hacer hervir las arterias: “in my afterlife I’ll rise again / destroy all the ones who laughed, kill them all…!!!”.

Que Paradise Lost nunca repetirían su fórmula aquí expuesta no es ningún secreto. Le seguiría ‘Gothic’, una obra maestra de la desesperación fría como el aliento de la amiga de la guadaña, así como su ‘Shades of God’, probablemente la mayor rendición a Sabbath que jamás hayan firmado, un disco especial como pocos caracterizado por un Holmes ya algo deshinchado que personalmente me sigue pareciendo increíble. ‘Icon’ y ‘Draconian Times’ serían ya sus dos últimas grandes obras antes de la etapa “Depeche Lost” de la que poco sé y poco me interesa. Dos ó tres últimos discos bastante potables harían algo así como de “paradise regained”. Pero, como se suele decir, eso ya es otra historia, y ya puede volver Nick al peinado de cenicero que no habrá Cristo bendito capaz de borrar de su historial esos primeros discos que hicieron de estos “chavales” la leyenda que son ahora para muchos. Me incluyo, por supuesto.

Ricard

domingo, 16 de enero de 2011

Mejores discos del 2010

Como ya es tradición en nuestro foro, a principios de año hacemos las votaciones para elegir los mejores discos del año que dejamos. La última vez se votaron nacionales e internacionales juntos, y la cosa no acabó de convencer a muchos foreros, así que este año lo hemos hecho en dos categorias. Electric Wizard con su "Blak Masses" es claro ganador en internacional, y lucha muy igualada para decidir el nacional que al final se llevan los barceloneses Warchetype y su "Ancestral Cult of Divinity". Agradecer desde aquí a todos los que han votado y especialmente a Polvaredo, que ha sido el que ha llevado todo el curro.

Aquí os dejamos el resultado de los votos:

INTERNACIONAL

1-Electric Wizard - Black Masses

2-Ramesses - Take the Curse

3-Ghost - Opus Eponymous

______________

4-Hooded Menace - Never Cross The Dead

5-Immolation - Majesty and Decay

6-Acid Witch - Stoned

7-The Sword - Warp Rides

8-Cough - Ritual Abuse

9-Samsara Blues Experiment - Long Distance Trip

10- Dopefight - Buds


NACIONAL


1-Warchetype - Ancestral Cult of Divinity


2-Horn of Rhino - Weight of Coronation



3-The Soulbraker Company - Itaca


______________

4-Lords of Bukkake - Desorden y Rencor

5-Cuzo - Otros Mundos

6-Dishammer - Under the Sign of the D-Beat Mark

7-Memest - Lucky Dead Man

8-Toundra - II

9-Domo - Domo

10-Körgull the Exterminator - War of the Voivodes


chiNO


jueves, 11 de noviembre de 2010

Moho - Chotacabra (2008)


Para hablar del buen hacer de Moho no hacen falta muchas excusas. Allá por 2008 nos brindaron con este magnífico Chotacabra, heredero del sonido de sus anteriores trabajos, dando una vuelta de tuerca a su original propuesta. Así que mientras no haya material nuevo, siempre viene bien recordar este ya clásico disco.

En este tercer LP del trío sludgero más internacional del Estado (varias giras europeas, incluyendo su aparición en el cartel del Hellfest francés de 2007...) nos ofrecen introducirnos en su piscina de arenas movedizas y fango particular, para ser golpeados por ese sonido tan directo y grave que les caracteriza. Batería aplastante, bajo distorsionado, guitarra que va del acorde al acople en una eternidad y gruñidos del abismo. Canciones como Demacronch, Gargantor o la instrumental San Mamés dan buena cuenta de ello. Las líneas de bajo y guitarra más stoneras nos plantan delante de la aberrante criatura Chotacabra, canción que da título al redondo. Terror ultramarino, como su nombre indica, sería la perfecta banda sonora de una película de terror de serie B con monstruos hechos de goma. Oscura y densa. Torpedo nos da a entender que el ritmo va a acelerarse... pero error, seguimos con más golpes de sonido lentos y pesados. Con Anciago es inevitable no sentir que el barro ya nos llega al cuello y como vamos a ser engullidos por una canción larga, angustiosa y brutal. Como un agotamiento. Como colofón, nos encontramos con Garage Champion, el tema más rockero, mover el cuello siempre es una buena forma de terminar un disco.

En definitiva, genial trabajo, grabado en directo, con poca edición y mucha improvisación, consiguiendo un sonido que sólo ellos saben sacar, con un satanismo esperpéntico en canciones sin letra, rodeado de graves y porrazos a la batería.

Jorgenius

viernes, 8 de octubre de 2010

The Atomic Bitchwax - s/t (1999)


Abrochense los cinturones y preparense para un viaje cósmico a bordo del "The Atomic Bitchwax", pilotado por los comandantes Chris Kosnik y Ed Mundell, con destino al infinito. Es un viaje sin retorno, ya que la nube de THC y la paranoia triposa en la que nos veremos envueltos no nos dejará volver. Este trayecto no lo haremos solos, pues la psicodelia setentera estará presente en los once pepinazos que componen este álbum debut de la banda de New Jersey.
Difícil destacar un tema sobre otro, ya que todo el trabajo roza el excelente, además todos los cortes se van juntando entre si para que el viaje no decaiga. El momento estelar para servidor, es el de "Crazed Fandango", enganchándo con el tema más macarra del disco, "Hope You Die", y seguido de "Ain't Nobody Gonna Hang Me In My Home", pero si me decís que el vuestro es "Kiss The Sun" junto al tema más lento de todo el trabajo "Gettin' Old" me lo creo, igual que me creeria si los grandiosos Chuch of Misery, me dijeran que este álbum es el que más les ha influenciado a la hora de componer los suyos.
Voz minimalista en todo el disco. El Señor Kosnik la mete en los momentos justos dejando todo el protagonismo a unos riffazos que envidiaría el mismísimo Iommi, en su epoca más drogata. Cambios de ritmo vertijinosos y constantes en cada tema que coquetean con el stoner en el punto justo para que este trabajo sirva para bailarlo, para follar o para disfrutarlo fumándote un buen troncho de White Widow, como está siendo mi caso mientras escribo estas lineas, de ahí que me flipe tanto (espero que lo entendáis). Quizás sea uno de los discos más apropiados para escuchar morado, y con esto lo digo todo, aunque luego no os sorprendáis si después de escuchar "The Formula"os encontráis gritando a pleno pulmón ¡Viva los 70's! ¡Viva los proyectos paralelos de Monster Magnet! ¡Viva el cultivo de interior! y ¡Viva Rosendo, coño!.

chiNO

lunes, 27 de septiembre de 2010

Winter - Into darkness (1988)


(Future Shock, 1988)

Para el no iniciado doom con todas las de la ley, para el purista death metal lento… sea como sea, WINTER con su único disco y posterior MCD ‘Eternal frost’ se han labrado un más que merecido estatus de culto en el submundo extremo. Quien conozca su propuesta fácilmente la identificará con un single de CELTIC FROST de 45rpm reproducido a 33, el que no haya dado nunca con ninguna de sus grabaciones no acabo de entender qué coño está haciendo con su vida.
Tras una enigmática y premonitoria oscura portada hallamos los tres cuartos de hora más asquerosamente cavernosos que dieron el pistoletazo de salida a la década de los 90, la que nos dio esas primeras e imprescindibles referencias de PARADISE LOST, MY DYING BRIDE, CATHEDRAL… Sin embargo WINTER desde un principio asfaltaron su propio terreno independientemente de todas ellas, al menos por lo que a concepto se refiere. Ya en su libreto proclamaban que no sentían su propuesta estrictamente ligada al thrash y el death, probablemente sintiéndose ajenos a la imaginería cada vez más infantil y poco transgresora de ambos estilos. Su temática apocalíptica, pregonando una era de caos y destrucción teñida de cierto rollo ecologista no fue, aún así, lo único que les dotó de personalidad, y es que si bien los paralelismos con la música de los más arrastradizos HELLHAMMER pudieran ser válidos, su manera de enfocar la composición de los temas acabó siendo otro mundo. Dejémonos de palabrería inútil…

… rrrrrrrrrise!!!!!! Así empieza “Servants of the warsmen”, como si de un “uh!!!!” digno del Warrior se tratara, tras una apoteósica intro conmovedoramente opresiva tal y como reza su propio título, la canción más reconocible de estos neoyorquinos (probablemente por su respectivo videoclip que apareció en no sé qué recopilatorio de Nuclear Blast o bien por la versión de unos simpáticos vagos llamados CUERNO). Una pieza sencilla de cojones, en esencia un rock ‘n roll fumado y ralentizado al máximo exponente, negro como el tizón y con un estribillo destrozacráneos como pocos: “come back dear dreams / tales untold / endless sleep / servant of the warsmen… rise!!!!!!!!!”.
Le sigue “Goden”, tema visionario como pocos, 8 minutazos de la semilla que acabaría germinando en funeral doom tarde o temprano. Y es que cada vez que John Alman repite el título del tema envuelto en un pesado y claustrofóbico manto de repulsiva oscuridad es difícil contener la vejiga. Y por si fuera poco, los muy hijos de puta van y te encadenan a la vorágine de autodestrucción que es “Power and might”, algo mucho más ritualístico, informe y “drónico” que cualquier corte de SUNN O))) que pueda venirte a la cabeza, a la vez empalmando de manera catártica con la canción que más violento me pone del disco (y por ende mi favorita), “Destiny”, con ese d-beat reminiscente a unos mismos HELLHAMMER enfarlopados y muy muy cabreados, destacando sobretodo esa sección lenta introducida por acoples, marca de la casa, la voz de John más monstruosa que nunca, que acabará mutando nuevamente en la parte rápida de rigor y un solo enloquecido. En definitiva, un tema tan bueno que me veo en obligación moral de continuar la reseña a partir de un punto y aparte.

“Eternal frost” empieza con un riff puramente doom, esta vez sí, entendiendo como tal la adoración obsesiva hacia lo más monolítico que pueda haber salido de las mutiladas yemas de Iommi. De nuevo hallamos una pista totalmente llena de matices y medios tiempos que no sé si pasarán a la posteridad pero por lo que a mí respecta ya hace tiempo que me arruinaron parcialmente la vida. Finalmente “Into darkness” da fin al disco de manera caótica y pesadillesca, como no podría ser de otro modo, con uno de los riffs más sencillos y a la vez efectivos de la banda a partir del minuto 0:52 (sí, he mirado el minuto exacto para redactar la reseña). La sucesión de wah’s, ruidera y angustia sonora en general funciona a modo de corona de espinas para esta maravillosa obra maestra de la inmundicia.

Recapitulando: WINTER, formados en NY, año 1988, con una más que recomendable demo (así es, dicha afirmación no se trata de autoparodia por parte del autor), un MCD tremendo que recopila dicha cinta + un temazo del calibre de “Blackwhole” y un experimento ambiental llamado “Manifestations I” y esta pieza imprescindible en toda discografía que se precie, grupo misterioso donde los haya cuyos miembros parecen haber desaparecido por completo, grupo que ni siquiera sus discípulos COFFINS han llegado a igualar pese a recoger magistralmente su fórmula, una de las bandas con las que servidor más se ha identificado a lo largo de su vida. Porque para muchos perdedores el caos sigue siendo nuestro destino, nuestro poder y conocimiento. Y tal y como, de manera harto original, se cerraba “Servant of the warsmen”: “riseeeeeeeeaurghhhhhhhh!!!!!!!”.

Ricard

martes, 21 de septiembre de 2010

Black Sabbath - Born Again (1983)


Mucho se ha hablado sobre este disco. Durante una época considerado de lo peor de la discografía de Black Sabbath, parece ser que en los últimos tiempos esta empezando a recibir cierto reconocimiento pero en mi opinión no el suficiente. Para entender el por qué de la polémica de este disco en primer lugar hay que situarnos en el complicadisimo momento que vivia el grupo de Iommi en el año 1982 que es cuando empezó a gestarse esta obra. El grupo se encontraba en ese momento sin cantante y sin batería tras la expulsión de Dio, que se llevó consigo a Vinnie Appice, tras la polémica con las mezclas del "Live Evil". Para mas inri, Ozzy editaba en ese mismo año su primer directo en solitario "Speak of The Devil" con el cual, de la mano de su reciente esposa Sharon, habiía conseguido un número de ventas bastante superior al de su ex-grupo con su directo.

Todo parecía indicar el fin de Black Sabbath, se antojaba imposible resurgir de sus cenizas una segunda vez. Pero el grupo realizó un último intentó y para ello repescó al manager su época dorada que a la vez era el padre de Sharon Osbourne con la cual la relación se había vuelto horrorosa después de quitarle al madman de su cartera y montar ella su propia agencia.

La labor de encontrar un cantante que sustituyera a Dio parecía de lo mas complicada. Se propusó entre otros a David Coverdale pero la cosa no llegó a cuajar. La teoria de la entrada de Gillan en Black Sabbath nunca ha sido del todo clara aunque no sería extraño que fuera una unión de marketing de dos figuras que se encotraban en horas bajas, Gillan a pesar de sacar discos brillantes no coseguía despegar del todo con su grupo en solitario. La unión de dos clásicos como un Purple y Black Sabbath debería funcionar bien por lo menos a nivel de ventas. Y si a eso le unimos la vuelta del batería original completando así practicamente la formación original que grabó los mejores discos de la epoca todo tenía una pinta excelente. Nadie se esperaba lo que iba a ocurrir.


Entremos ya a comentar el polémico disco empezando por la mítica portada que representa perfectamente la música del disco. La esperpéntica portada, fruto de una intentona del ilustrador para que fuera rechazada y poder trabajar con Ozzy, fue sorprendentemente aceptada por el grupo. Ese niño endemoniado en color rojo sobre un fondo azul, tan simple y sórdida como decadente representaba a la perfección lo que nos ibamos a encontrar dentro.

Lo primero que llama la atención del disco es su sonido. Basándose en una producción típicamente ochentera, sonido de batería sobre todo, el disco suena saturado de graves hasta límites poco insospechados en un disco de esa época y dicho sonido ha sido el gran culpable de la maldición de este disco que venía detras de producciones tan limpias como las del "Mob Rules" o "Heaven Hell", se echa la culpa de esta muralla sónica a una infiltración de Butler en el último momento de las mezclas del disco. El caso es que dicho sonido es para mi el gran encanto de la obra. El disco es posiblemente lo mas oscuro, histriónico y disonante que ha grabado Iommi, y esto hablando de este hombre puede ser una bomba. Si a ese sonido le unimos que Gillan nunca ha grabado algo tan extremo llevando su voz a limites que nunca se le habian visto y con una teatralidad nunca vista en Black Sabbath desde los tiempos del madman tenemos una obra donde 4 genios llevaron sus cualidades al límite.


Pasemos a analizar las canciones que estaban compuestas por la formación que creo obras como "Volumen 4" o "Paranoid", casi nada.
Empezamos con un tema muy en la onda de apertura de los últimos discos, "Neon Knights" por ejemplo, "Thrased" es un tema rápido donde nada mas empezar sorprende la presencia de los teclados del siempre oculto Geoff Nichols. Gillan deja su seña al principio de la canción y no se detiene ni para respirar practicamente en toda la canción. El tema sería algo común si Gillan no empezará su show de alaridos psicóticos al final de la canción, algo que se repite a lo largo del disco y que debió ser un espectáculo en las sesiones de grabación. A continuación viene algo que siempre me ha descolocado, y es que colocar una especie de intro instrumental en la segunda canción desde luego que no es lo mas común. Dicha instrumental da paso a una de las locuras del disco. Solo el principio de la canción donde se escucha a un Gillan riéndose y gritando como si fuera el mismisimo Satán ya te parté en dos, la canción continua con un ritmo marcado por bajo y bateria donde poco a poco Gillan se va creciendo hasta que el tema vuelve a explotar nuevamente con un Iommi dando lecciones de como hacer riffs. El ex-purple sigue gritando y susurrando hasta que al final llega nuevamente al extasis junto con el resto del grupo y los que estamos disfrutando del disco. Una canción sorprendente sin duda sobre todo por el trabajo de Gillan.

La instrumental "The Dark" va dando paso al que para mi es EL TEMA del disco. El riff inicial acompañado de unos teclados que dan autentico miedo dan paso a otro machacón riff apoyado en unos golpes de teclado que dan entrada a una maravillosa linea vocal de Gillan que vuelve a parecer que no necesita respirar para cantar. El estribillo es simple y pegadizo y la canción continua por pasajes oscuros y machacones con un magnifico trabajo de Bill Ward a las baquetas. Se empieza a notar la mano de Gillan en las voces donde se aprecian similitudes sobre todo con el trabajo de su banda "Gillan". Los dos riffs que componen la canción son tan enormes que Iommi podría repetirlos hasta el infinito, de hecho en ningún momento se hacen pesados. El solo es de lo mejorcito del hombre de negro. No es un solo rapido pero destila una clase y una melodía que para si quisieran la mitad de corre-mastiles del mundo. A destacar de nuevo el trabajo de Bill Ward, que le da un toque muy especial a la canción con esas partes que parecen marchas militares. Solo por esta canción el disco ya vale la pena.


La siguiente canción vuelve a las senda de los últimos trabajos con Dio. Un riff de heavy rock con un solo de guitarra rapido por encima. Claro esta que se nota el sonido de Iommi lo que hace que un tema que pudiera parecer de lo mas normal gane muchisimos enteros y si a esto le sumamos otra maravillosa interpretación de Gillan y ese sonido que hacia que los riffs de Iommi ,sonaran como un tanque pasando por tu calle el tema se convierte en otra joya.

Ahora vamos con lo que fue el inicio de las baladas 80´s en Black Sabbath. Si bien la banda ya tenia temas como "Changes" que se alejaban totalmente del sonido del grupo con "Born Again" se meten en los terrenos de la tipica balada comercial que todo grupo de metal tenia que tener en esa época. Pero aqui radican dos diferencias. La primera es que aqui el cantante es una de las mejores voces de rock de todos los tiempos y la segunda es que todo en este disco era especial y no podía ser menos en esta balada donde la guitarra de Iommi, entra en el estribillo destruyendo todo lo que se pone a su paso mientras Gillan, vuelve a subir con su voz hasta limites que pareciera que se juega la vida en ello.

"Hot Line" es otro tema con inicio heavy rockero pero donde se nota muchísimo la influencia del cantante, el tema podia ser un tema de su último proyecto en solitario de no ser por la pesadez que siempre le dan a cualquier tema Iommi, Butler y Ward, que dejan su impronta en cualquier canción que pase por sus manos. A destacar la contundencia de la base ritmica en la canción que consiguen que Gillan, pueda jugar con diferentes tonos y subidas a su gusto sin que la canción se desmonte en ningún momento. De nuevo gran solo de Iommi, esta vez demostrando que puede adaptarse a cualquier tipo de canción. Aqui ofrece un solo mas rapido de lo normal en su repertorio pero perfecto para la canción acompañado con un notable Bill Ward. El final de la canción es una locura de gritos inhumanos de Gillan.

La última canción con una cadencia blues baja un poco el listón. Destaca un gran estribillo y una maravilloso trabajo de Ward y Butler en la sección rítmica que cierran esta grandiosa y particular obra.

Por último destacar la desastrosa gira que tuvó el disco que fue otra de las razones del odio de mucha gente hacia esta obra. La creación de una replica del Stonehenge que no cabía en los escenarios, objeto de mofa en la película Spinal Tap, o los fatídicos conciertos en España donde en la entrada aparecia la portada del "Live Evil" y la gente esperaba a Dio, son ejemplo de un proyecto destinado a no llegar a buen puerto. Aun así musicalmente existen multiples bootlegs, a destacar el Live at Worcester, donde se puede ver a Gillan cantando temas de este Born Again y reinterpretando de una sorprendente y magistral manera los clásicos de Dio y Ozzy. No solo no se empeñó en no copiarlos sino que los adaptó de tal forma que en algunos momentos parecen temas diferente, a destacar su versión del clásico "Heaven Hell". Todo terminó con la reunión de Deep Purple y la marcha de Gillan lo que supuso una nueva vuelta de tuerca en la historia de las huestes de Iommi.

A pesar de la mala aceptación que siempre ha tenido, el disco tuvo en su momento unas notables ventas entrando en la posición mas alta las listas de su país desde el "Sabbath Bloody Sabbath" y entrando en el Top 40 de las listas americanas.

Parece ser que el disco sera reeditado en breve con una nueva mezcla. También ronda por la red un bootleg titulado "Born Again Unmixed Demos" que consta del disco antes de meter la mano el bueno de Butler ademas de un tema inédito. La opinión mayoritaria es que suena mejor, la mía es que pierde parte de la magía que le da ese particular sonido.

sargent-d
Alineación a la izquierda

lunes, 30 de agosto de 2010

Black Sabbath - Sabotage (1975)



Pues sí, ‘Sabotage’. Podría haber sido ‘Master of reality’, ‘Vol 4’ o ‘Paranoid’, pero para ello ya habrá por ahí algún antiguo número de la Heavy Rock con discos imprescindibles para el buen metalero que comparte su litro con el primero que ve con camiseta de Deep Purple. Si he escogido este disco y no otro (por mucho que temones como “Cornucopia”, “Planet caravan”, “Sweet leaf”, “Lord of this World”, “Killing yourself to live”, “Into the void”… sigan poniéndome los pelos de punta) es porque, a juicio de un servidor, no ha obtenido el reconocimiento merecido siendo éste uno de los trabajos más maduros del impecable cuarteto británico, senda ya emprendida a partir de su anterior trabajo ‘Sabbath bloody sabbath’. Porque muy bien, a todos nos gustan las raíces blues grasientas, pantanosas y psicodélicas de las primeras referencias, esos riffs monolíticos que dieron paso a tantos géneros que igualmente nos estimulan la entrepierna, hasta mi primo conoce las anécdotas de Ozzy y el murciélago, los brotes esquizoides de sus tiempos mozos, su afición por mear a través de ventanas de hoteles y todo eso. Pero parece que esa horrenda portada sigue actuando a modo de repelente para todos aquellos oyentes que pasaron por alto uno de los más atractivos capítulos de la historia de la música. Ellos se lo pierden.

Prácticamente podríamos obviar esa colosal apertura con “Hole in the sky” ya que a día de hoy haber bautizado un festival y haber servido de memorable himno para abrir más de un concierto de la época puede ser suficiente, así que yo no voy a decir más. A continuación tenemos un interludio de dos guitarras acústicas totalmente inquietante a partes iguales como es “Don’t start (too late)” que da pie a uno de los primeros temas thrash metal como es “Symptom of the universe”. Porque quien no reconozca que ese riff tiene más pelotas y agresividad que la discografía entera de, yo qué sé, Destruction sin Schmier, bien tiene un problema. Luego viene mi favorita del disco y sin duda de las mejores de la banda, “Megalomania”, un tema complejo de narices con un Ozzy desgañitándose e irradiando sufrimiento a cada frase envuelto en unos medios tiempos que hielan la sangre y un final apoteósico que rompe con todos los esquemas, destilando rock testicular del que tan faltos vamos hoy en día. “The thrill of it all” es el tema de riff incombustible de turno, una especie de “Supernaut” evolucionado (ni mejor ni peor), con alguno de los mejores solos de “Dios” Iommi en mi opinión y un pasaje ciertamente épico con el maestro de ceremonias repitiendo “oh yeah!!” de manera tan enérgica que hasta el oyente acaba por sentirse de puta madre. “Supertzar” es el típico chaval que recibía collejas en el colegio, es decir, el experimentito de rigor de Sabbath en este disco. Sin embargo, lejos de obtener un coñazo de dimensiones bíblicas como sucedía en “FX” por ejemplo, acaban saliéndose airosos con una pieza más épica si cabe combinando canto gregoriano con una oscura asfixiante base de guitarra que quita el hipo y sirve perfectamente para introducir otra canción clave (al igual que sucedía con el segundo corte de la cara A), “Am I going insane?”, el hit-single por excelencia de ‘Sabotage’, amado y odiado desconozco si a partes iguales. A modo de curiosidad, el subtítulo del tema “Radio” ha provocado más de un quebradero de cabeza dando a creer que se trataba de una versión editada para las emisoras cuando realmente no hay otra versión suelta. Una serie de carcajadas sobrepuestas y gritos que parecen grabados de cualquier manicomio dan paso al broche de un disco redondo como es “The writ”, nuevamente un tema pausado pero de estructura bastante compleja para lo que nos tenían acostumbrados Ozzy, Tony, Bill y Geezer.

En definitiva, probablemente esta reseña sea una mierda porque no tiene ya ningún tipo de sentido describir la sección instrumental acústica de “Symptom of the universe” o las letras que canta Ozzy de manera impecable (probablemente sea éste su mejor disco a nivel vocal) o porque tampoco hace completa referencia a la riqueza musical del álbum en sí desgranando instrumento por instrumento (precisamente en este disco hay un buen puñado de ellos), pero si sirve a alguien para (re)descubir uno de los momentos más inspirados de la vaca sagrada por excelencia de esta comunidad yo ya me doy por satisfecho. Por cierto, más tarde vino ‘Never say die’, pero eso ya es otra historia igualmente gloriosa y enterrada por ese injusto cabronazo llamado tiempo.

Ricard

jueves, 26 de agosto de 2010

The Obsessed - Lunar Womb (1991)


Lunar Womb, es el segundo disco de estudio que sacaron los norteamericanos The Obsessed, y que vio la luz en 1991. Seguramente los cuatro intensos años que Wino venía de estar al frente de los grandiosos Saint Vitus, influenciaron mucho en como iba a sonar este trabajo. Lunar Womb, destaca por sonidos más pesados que se mezclan con el stoner, la psicodelia y en ocasiones el hard rock, como por ejemplo en "Back To Zero". Pese a ser considerada una banda de doom, The Obsessed, en mi modesta opinión, jugaba a otra cosa. Su pequeña parte en la historia del doom metal no se la voy a quitar, pero los sonidos de Wino y cía. iban mucho más lejos, y este trabajo nos demuestra lo que os intento explicar. Canciones como "No Mas", con riffs super psicodélicos, estaría a al altura de algunos temas del "Vol.4" de los Sabbath, y "Endless Circles", podría formar parte del track list del "Born too Late" sin problemas. Temas tan variados hacen que sea un disco por el que no pasa el tiempo y fácil de digerir para aquellos que no están muy familiarizados con los sonidos más pesados. El impacto que tuvo en sus días entre la comunidad metalera fue tal, que la discografica Columbia Records, les ofreció un contrato multimillonario para los años siguientes. Tras la muerte del bajista Danny Hood, en un terrible accidente de moto, fue el ya mítico Scott Reeder, junto a Greg Rogers a las baquetas, los que acompañaron al gran Scott Wino Weinrich en éste, el mejor disco de The Obsessed, para un servidor. Para acabar deciros que la portada está basada en el cuadro "Saturno comiendose a su hijo" de Goya.

chiNO

lunes, 23 de agosto de 2010

Blood Ceremony- Come to the Sabbath, satan's, there


Fijaos en la foto sobre estas líneas. Fijaos bien. Esa ropa, el pelo, el detalle de la calavera flanqueada por dos velas... Qué tiempos aquellos los de los 60, ¿verdad? Cuando flotaba en el ambiente una mezcla de pacifismo, drogas y satanismo de andar por casa por el cual lo mismo podías conocer a Satán que a Wendy (bíblicamente hablando)

Sin embargo, y si hay un justo entre los que leéis esto se habrá dado cuenta, estos cuatros individuos no están a cincuenta años (cómo pasa el tiempo) de distancia de nosotros. Con esta apariencia tan retro se nos presentan Blood Ceremony, grupo canadiense que ha sorprendido a propios y extraños por lo original de su propuesta. En ella, dan cabida a una mezcla de riffs puramente doom con los añejos sonidos extraídos de un órgano Hammond y los procedentes de una flauta, folk en ocasiones, más espasmódica en otras al más puro estilo Ian Anderson. Todo ello acompañado de la voz de Alia O'Brien, que casa perfectamente con el resto del conjunto añadiéndole un toque de misticismo.

Al escuchar lo que Blood Ceremony nos ofrece, al ver sus fotos y la imaginería que rodea al grupo, son claros los vínculos que estos doomsters tienden con otros grupos: con los ocultistas y lisérgicos Coven, y también con Black Widow, por la parafernalia satánica que les rodea; con Jethro Tull por la ya mencionada flauta; con Totem/Jex Thoth al ser bandas de sonidos lentos con raíz en los 60/70, gran presencia de teclados y con una voz femenina; con Electric Wizard, con quienes comparten pasión por las películas de terror de los años 70 (no en vano, el nombre Blood Ceremony está tomado de la película española de 1972 Ceremonia sangrienta) y con quienes estuvieron de gira por Europa el año pasado (gira que por aquí ni se olió); y, por supuesto, con Black Sabbath, cuya sombra es eterna e inconmesurable.

Por el momento, cuentan con un único disco en su haber, Blood Ceremony, editado en 2008 bajo la prestigiosa Rise Above Records, y con el que las cartas se ponen boca arriba desde el primer tema Master of confusion: riff hipnótico, sencillo y directo, teclados propios de otra década y la voz de Alia. En otras canciones, nos sorprenden con los estallidos de improvisación, donde todos los instrumentos suenan al unísono, pero guardando, obviamente, una armonía que convierte el caos en una maravilla para los oídos.

Tal vez los temas más inspirados sean "Into the coven" (el título no podría ser más recurrente), donde los teclados son simplemente soberbios, y "Hop toad", donde riff, melodía vocal y flauta confluyen de manera perfecta. Y no me quiero olvidar tampoco de la maravilla instrumental que es "A wine of wizardry", que nos lleva a un idílico mundo medieval al mismo tiempo que, de nuevo me repito, a los años 60. Estamos, pues, ante un prometedor grupo que ha colocado el listón muy alto con su primer disco y del que esperamos con ansias su próxima edición. Por todo ello, sólo nos resta decir: come to the Sabbath!


Edorta

sábado, 21 de agosto de 2010

Vinum Sabbatum - Songs from the convent (2010)


Reseña escrita originalmente para Black Hand 'Zine

Los finlandeses tienen un don especial para hacer música y es que los cabrones sacan grupazos de todos los putos estilos imaginables. El caso es que estos Vinum Sabbatum aparecen de la nada con este bonito EP autoeditado en Digipack, en el que vienen 5 temas de hard rock y doom metal, en la onda de Witchcraft, Burning Saviour y todo ese rollo retro típico de escandinavia. Lo que mola es que aquí hay algunos detalles muy guapos, por ejemplo los teclados recuerdan bastante a Deep Purple y hay algunos coros femeninos que le dan un toque distintivo. Además, las canciones están bien escritas (Witch Woman a pesar de su título es un tema cojonudo) y el sonido "vintage" acompaña bastante bien. Bueno, precisamente en ese tema que comento hay una parte muy parecida al riff principal de Bitter Truth de Saint Vitus, pero con teclado, y les queda cojonudo.

Deth

Reveren Bizarre - III: So long suckers (2007)


Obviando el recopilatorio Death Is Glory... Now y los EPs póstumamente editados, So long suckers fue el broche que, a modo de epitafio, puso fin a la carrera de estos doomsters procedentes de Finlandia. Tras ello, los integrantes dividieron sus caminos: Albert Witchfinder, colaborando como cantante en Spiritus Mortis, manteniendo sus proyectos de black metal Armanenschaft y Azrael Rising y formando The Puritan y Opium Warlords; Peter Vicar, uniéndose junto a Christian Lindersson en Lord Vicar y siguiendo adelante con el proyecto de rock progresivo The Orne; por otra parte, del enjuto baterista Earl of Void aún estamos a la espera de saber cuál será su próximo paso en cuanto a proyectos musicales se refiere (si es que está dispuesto a darlo). Respecto al disco, editado hace ya tres años, se nos presenta lleno de detalles que reflejan que esto es el FIN: el propio título, la pegatina que reza "Doom Metal is dead" o el maravilloso cuadro que eligieron para la portada (O Grave, Where Is Thy Victory del holandés Jan Toorop), entre otros guiños que aparecen en el libreto, nos recuerdan que esto no es sino una despedida.

Como cabría de esperar, es una despedida de altura. Lo que nos ofrece este III: So Long Suckers no es ni más ni menos que lo que han tenido a bien demostrarnos todos estos años, es decir, Doom Metal en mayúsculas. Muy pocos saben combinar los riffs lentos, pesados y repetitivos, con los cambios de ritmo marca de la casa, junto a las letras de corte esotérico, histórico y amor doliente como Reverend Bizarre lo han hecho hasta ahora. Y todo ello haciendo gala de un enfermizo sentido del humor. Con este último disco de estudio, canciones como la odisea de brujería They Used Dark Forces/Teutonic Witch o la serena y majestuosa Caesar Forever pasan a formar parte del legado de los de Lohja y, con éste, del género al completo junto al de Saint Vitus, Pentagram, Trouble y tantos otros. Christs may come and Christs may go, but Caesar is forever.

Edorta

viernes, 20 de agosto de 2010

Graveyard, mátame cuando acaben los 70


Increíble lo de los suecos Graveyard. Como sus colegas Witchcraft, esta gente parece haber mamado la música de los 60 y 70 hasta tal punto que si los escuchas sin conocimiento previo bien se podría pensar que son de la propia época. Y llevan, además, una carrera que, a pesar de su corto recorrido, se me antoja propia de bandas que hicieron historia.

Formados en Gotemburgo en noviembre de 2006, el grupo estaba compuesto en un principio por Rikard Endlund al bajo, Axel Sjöberg en la batería y Joakim Nilsson y Truls Mörck como guitarristas y repartiéndose las tareas vocales. Con esta formación, el grupo se dio prisa en grabar una demo con dos canciones, Evil ways y Blue is the colour of my soul (posteriormente regrabada y cuyo título se quedó en Blue soul). Se ve que los temas tenían calidad (no hay más que escuchar el último disco) pues llamaron la atención de Tee Pee Records, sello que tiene en su haber a bandas del calibre de High on Fire, Earthless, Karma to Burn o Naam (y por el que salió el Dopesmoker de Sleep). Con tan sólo tres conciertos a sus espaldas, los suecos pasaron a engrosar la lista de bandas de la familia Tee Pee, quienes dan salida a los discos en Estados Unidos (mientras Trabsustans Records lo hacen en Europa). Poco después, entran al estudio con Don Ahlsterberg en las labores de producción (desconozco los grupos con los que ha trabajado, Soundtrack of our Lives, The International Noise Conspiracy, pero aquí están para quien le interese) para grabar lo que sería su álbum de debut Graveyard (2008). Tras ello, Mörck abandona el grupo siendo sustituido por Jonathan Ramm.

¿Qué nos ofrece este grupo con su flamante debut? Bien, preguntémoslo de otro modo: ¿qué nos puede ofrecer un grupo cuyos integrantes parecen arrancados de las entrañas de los 70 y lucen camisetas de Blue Cheer y Pentagram? ¿Hace falta decir más? Sin duda, comparten con sus compatriotas y colegas Witchraft, como ya se ha mencionado, un interés musical y estético por dicha década que se transluce tanto en sus canciones como en la imagen que transmiten, tanto en fotos como en la portada del disco. En cuanto a la música, si Magnus Pelander y compañía tienden a un sonido más oscuro, más enraizado en la sonoridad de Black Sabbath (aunque sin llegar a ser doom yo diría), Graveyard se decantan por el lado más bluesie del asunto, más rockero aquí, con un algo de psicodelia allá. No obstante, en temas como Evil ways, fijaos en la parte del estribillo, o en Satan's finest se aprecia una influencia más marcada de los de Birmingham. Las canciones, que oscilan entre los 2 minutos y medio de Submarine blues y los 6 de Blue soul (queda claro por dónde van, ¿no?), no tienen desperdicio alguno además de estar plagadas de grandes momentos: el riff de la ya mencionada Evil Ways y su combinación con la melodía vocal, el comienzo y el estribillo de Right is wrong o la calma que preludia el estallido en Don't take us for fools son simplemente tres muestras de lo que son capaces estos suecos (digo tres como podría decir, y es así, el disco entero). Estamos, pues, ante un maravilloso debut; añejo, pero vital, con una fuerza en cada tema que os incitará a moveros desde el principio, con una energía apabullante. Grupo prometedor, sin duda alguna.



Edorta

Volition, savia nueva en el doom


A finales del 2007, el sello israelí Total Rust, editó el prometedor debut de Volition, que lleva el nombre de la banda. Cinco ingleses provenientes del metal británico más underground, se deciden a formar el grupo para sacar todos sus demonios internos en forma de doom apocalíptico, super oscuro y ultra lento. En un futuro habrá que tener a Volition muy en cuenta, ya que si siguen así van a dar que hablar. Minipunto también para Total Rust, que se caracteriza por apoyar a las bandas más prometedoras y brillantes dentro del metal más extremo, sobre todo a las europeas.

Vamos a por el disco. Nos encontramos ocho temas de puro doom, donde la atmósfera densa y cargante hasta la extenuación de "Martyrdoom" (segundo track del álbum), va a ser una constante en el resto del trabajo. Los lentísimos riffs, que en ocasiones rozan el funeral doom, y los juegos con las voces de gutural endemoniada a chillona sluchera a lo Eyehategod, son el reclamo para los amantes del sonido más oscuro, "Pathogen" o "The Mistress" son el ejemplo. Tan solo el último tema "Do What Thou Wilt", empieza más movidito, pero es una mera alucionación, ya que pasados trenta segundos, Volition vuelve a las andadas y a hacer lo que mejor saben, martirizarnos con ese sonido tan difícil de digerir pero altamente adictivo.

Puede que el disco nos parezca un poco lineal, que cada tema empieza con un riff machacón y que sigue presente durante todo el tema hasta el final, pero aquí ya sabemos de lo que estamos hablando, música pesada para mentes enfermas, y este disco nos va a saciar mucho.


chiNO

jueves, 19 de agosto de 2010

Cabeza de Caballo - Neigh under a red sun (2009)


Reseña escrita originalmente para Black Hand 'Zine

Me ha sorprendido el debut de mis casi paisanos Cabeza de Caballo. Aquí nos encontramos 6 canciones de stoner rock / heavy metal estupendamente hechas. Riffs rockeros obviamente herencia de Black Sabbath pero también les veo toque a Cathedral de la época intermedia y este rollo pegadizo. Los ritmos son sencillos pero aplastantes, y la voz cazallera es muy buena, además de que las melodías vocales encajan estupendamente con las canciones. Además les he visto un par de veces en directo y la verdad es que se lo curran bastante los tíos. Como pega a la demo le podría poner que el sonido no acaba de ser la hostia, ya que la voz suena demasiado fuerte y la batería algo floja, pero como demo que es tampoco hay que ser muy delicado, mi veredicto es un notable.

Deth

Heavenshore- Far beyond the afterlife (2009)


Reseña originalmente escrita para Black Hand 'Zine

Interesante demo la que ha editado el amigo Javi de Hellspawn Mag / Graveyard y mil proyectos más. Lo presentado aquí es un doom metal épico altamente inspirado en bandas como Candlemass o Solitude Aeturnus pero con una base de teclados que le da un rollo atmosférico al asunto. Para que me entendáis, estos teclados me suenan muy a bandas 90teras pero realmente quedan de puta madre, pongamos unos primeros Moonspell por ejemplo, aunque el estilo no tenga mucho que ver. Las voces son en su mayor parte limpias y épicas, creo que bastante similares a las de Barlow de Iced Earth en cuanto a teatralidad aunque tal vez algo más exageradas, lo cual para mí es el punto negativo de la demo. No obstante también se alternan con voces desgarradas. Poco más que decir, bueno, que la influencia de While Heaven Wept es enorme por momentos, tanto que el último tema tiene un inicio clavado a la versión que hacen los americanos de Epistle No. 81 (Candlemass). De hecho esto podría ser lo único a criticar de la demo (aparte de lo de la voz que comenté antes), que a veces se notan demasiado sus influencias, caso del riff de N.I.B. (Black Sabbath) el cual ha fusilado sin piedad, aunque según me comentó Javi fue involuntariamente. Esperemos que este proyecto tenga continuidad! La dirección es la misma que la del Hellspawn Mag.

Deth

sábado, 14 de agosto de 2010

¡Pendejo! - Cantos a la Vida (2010)



Prometedor debut de este cuarteto holandés formado por miembros con raíces latino americanas. Un disco compuesto por 12 temas de rock machacón y sudoroso donde no dan tregua ni un segundo desde el primer al último corte. Cantos a la vida parece un disco enfocado para el directo y para el público hispano. Liderados por El Pastuso , a las voz y trompeta, que se deja la garganta literalmente por momentos en temas como Arrencho Vengo o Comunicado. A la guitarra está Arjan ‘Er Juan’ Rijnen, sacando impresionantes riffs con un sonido crudo y distorsionado, a veces comparables a unos primitivos Helmet o Pantera. Jaap ‘Monchito’ Melman al bajo y Jos ‘Pepellin’ Roosen en la batería completan el combo formando una base ritmica aplastante.

Básicamente compuesto por unas letras en un castellano latino-americano, destacan canciones como Juanita, dedicada a la famosa planta, y que tiene todas las papeletas para convertirse en todo un himno fumeta. La cachonda La vagancia No Me Cuesta, podría ser utilizada perfectamente como canción cabecera para algún miembro del foro Doom & Stoner Community. Flotadores, la que abre el disco, o Tan Tan Tan con esa fenomenal intro de batería van directas a nuestras pelotas y hacen que sea imposible dejar de mover el pie. Cierra el disco la canción Eclypse 2000, toda una paranoia rítmica que finaliza sus últimos minutos en un cuelgue intrumental y psicodélico.

Sin duda estamos ante un álbum con un sonido muy potente, ideal para escuchar en compañía de un buen trócolo (quien fume) y unas cuantas cervezas.


Karlam